Afilador de cuchillos de rodillo
Recupera el filo de tus cuchillos con un sistema de rodillo estable, discos de afilado 400# y 1000# y una guía magnética que ayuda a mantener un ángulo constante.
Un sistema sencillo para conseguir un filo uniforme.
Un sistema sencillo para conseguir un filo uniforme.
El rodillo se desplaza junto al filo mientras la base magnética mantiene el cuchillo estable. El resultado es un movimiento natural, fácil de repetir y con menos variaciones de ángulo que en un afilado totalmente manual.
Tres pasos. Sin complicaciones.
Tres pasos. Sin complicaciones.
El sistema está pensado para que puedas repetir el mismo gesto de forma cómoda y trabajar ambas caras del cuchillo con control.
Fija el cuchillo
Coloca la hoja contra el soporte magnético usando la cara del ángulo que prefieras.
Afila con 400#
Desliza el rodillo a lo largo del filo con una presión ligera y constante.
Refina con 1000#
Finaliza con el grano fino para suavizar el filo y reducir las rebabas del afilado.
Madera, apoyo magnético y un formato compacto.
Madera, apoyo magnético y un formato compacto.
La combinación de la base de madera y los apoyos antideslizantes busca aportar estabilidad durante el afilado y permitir guardar el conjunto sin ocupar demasiado espacio.
Antes de empezar
Antes de empezar
¿Para qué sirve el grano 400#?
Es la superficie más agresiva del conjunto y se utiliza para recuperar el filo antes de pasar al acabado fino.
¿Para qué sirve el grano 1000#?
Se utiliza después del 400# para refinar el filo, suavizar irregularidades y completar el proceso.
¿Cómo funciona la guía magnética?
El lateral de la hoja queda apoyado en el soporte, que ayuda a estabilizarla y a conservar una referencia de ángulo constante durante las pasadas.
¿Puedo utilizarlo con cualquier cuchillo?
Es adecuado para muchos cuchillos de cocina de hoja lisa. Para hojas serradas, geometrías especiales o aceros con requisitos concretos conviene consultar las recomendaciones del fabricante.
¿Hay que aplicar mucha presión?
No. Lo recomendable es trabajar con pasadas controladas y una presión moderada, dejando que la superficie de afilado haga el trabajo.
